Reino Unido, 2002
Okwe es un inmigrante ilegal en Londres, un nigeriano que trabaja como chófer de un minitaxi durante el día y como recepcionista en un hotel por la noche. Luchando para ganarse la vida, Okwe comparte un apartamento con una orgullosa muchacha turca llamada Senay, que también trabaja en el hotel. El delicado equilibrio de su vida se rompe, sin embargo, cuando hace un descubrimiento asombroso en una de las habitaciones del hotel.

No voy a negar que los nombres de Frears, Tautou y López en una misma película me ilusionaban, a la vez que me aterraban de una manera considerable. No los ubicaba juntos.
La película me sorprendió gratamente, ya que es un muy buen drama social sin caer excesivamente en el drama facilón. Una trama muy sencilla pero relatada magníficamente sobretodo por la, tampoco excesiva, complejidad de los personajes. La interpretación de López es posiblemente un poco histriónica pero le aporta fuerza al personaje, una Tautou muy inocente e inofensiva, pero sobretodo el actor angloafricano (Chiwetel Ejiofor) se come toda la película él solito. Una interpretación magnífica, en serio, si algo destaco es a este buen hombre. Vuelvo a repetir que la historia no es nada del otro mundo (incluso puede pecar de lacrimógena) pero las actuaciones y la sencillez realista de Frears hace de ella una película notable.
Es al final de la película cuando nos encontramos una escena románticamente cruel pero extremadamente sincera, con un Ejiofor que expresa sus sentimientos ante una Tautou que refleja con sus ojos y su expresión la rotura que está sufriendo su corazón.
No pasará a la historia del cine, ni tan siquiera será recordada como una de las mejores películas de su década, pero no por falta de méritos. Es habitual que haya pequeñas joyas que pasen desapercibidas delante de nosotros, y ésta es una de ellas.

No voy a negar que los nombres de Frears, Tautou y López en una misma película me ilusionaban, a la vez que me aterraban de una manera considerable. No los ubicaba juntos.
La película me sorprendió gratamente, ya que es un muy buen drama social sin caer excesivamente en el drama facilón. Una trama muy sencilla pero relatada magníficamente sobretodo por la, tampoco excesiva, complejidad de los personajes. La interpretación de López es posiblemente un poco histriónica pero le aporta fuerza al personaje, una Tautou muy inocente e inofensiva, pero sobretodo el actor angloafricano (Chiwetel Ejiofor) se come toda la película él solito. Una interpretación magnífica, en serio, si algo destaco es a este buen hombre. Vuelvo a repetir que la historia no es nada del otro mundo (incluso puede pecar de lacrimógena) pero las actuaciones y la sencillez realista de Frears hace de ella una película notable.
Es al final de la película cuando nos encontramos una escena románticamente cruel pero extremadamente sincera, con un Ejiofor que expresa sus sentimientos ante una Tautou que refleja con sus ojos y su expresión la rotura que está sufriendo su corazón.
No pasará a la historia del cine, ni tan siquiera será recordada como una de las mejores películas de su década, pero no por falta de méritos. Es habitual que haya pequeñas joyas que pasen desapercibidas delante de nosotros, y ésta es una de ellas.
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