Lisboa story, de Wim Wenders

con Rüdiger Vogler, Patrick Bauchau, Teresa Salgueiro, Vasco Sequeira, Manoel de Oliveira

Alemania - Portugal, 1995

Tras recibir un misterioso mensaje donde le pide ayuda, Phil, un ingeniero de sonido llega a Lisboa para encontrarse con Fritz, un amigo cineasta.



Película sobre la filmación de una película y la composición (o descomposición) de los diferentes elementos que la forman (banda sonora, música e imagen). Es una película básicamente visual, donde el argumento es lo de menos. Existen varios elementos a destacar: primero, la introducción del personaje llegando desde Alemania a Lisboa a través de las diferentes autopistas de los países que atraviesa presentados por una banda sonora radiofónica que acompaña al protagonista en su destartalado coche. Segundo, las canciones de Madredeus que actúan como un elemento que nos acerca y nos sumerge en la ciudad de Lisboa, que por sí misma es el tercer activo destacable.
Posiblemente, los niños que rodean a Vögler y las situaciones que vive con ellos junto a la reflexión final un poco pretenciosa a la vez que forzada, pero interesante de todos modos, son los aspectos más negativos de la cinta. Además, ver a Manoel de Oliveira haciendo un poco el payaso también resulta gracioso.
Una extraña película que te atrapa por unos elementos cinematográficos que normalmente resultan secundarios en un film.

Negocios ocultos (Dirty Pretty Things), de Stephen Frears

Con Audrey Tautou, Chiwetel Ejiofor, Sergi López, Sophie Okonedo, Benedict Wong, Zlatko Buric, Kriss Dosanjh

Reino Unido, 2002

Okwe es un inmigrante ilegal en Londres, un nigeriano que trabaja como chófer de un minitaxi durante el día y como recepcionista en un hotel por la noche. Luchando para ganarse la vida, Okwe comparte un apartamento con una orgullosa muchacha turca llamada Senay, que también trabaja en el hotel. El delicado equilibrio de su vida se rompe, sin embargo, cuando hace un descubrimiento asombroso en una de las habitaciones del hotel.





No voy a negar que los nombres de Frears, Tautou y López en una misma película me ilusionaban, a la vez que me aterraban de una manera considerable. No los ubicaba juntos.
La película me sorprendió gratamente, ya que es un muy buen drama social sin caer excesivamente en el drama facilón. Una trama muy sencilla pero relatada magníficamente sobretodo por la, tampoco excesiva, complejidad de los personajes. La interpretación de López es posiblemente un poco histriónica pero le aporta fuerza al personaje, una Tautou muy inocente e inofensiva, pero sobretodo el actor angloafricano (Chiwetel Ejiofor) se come toda la película él solito. Una interpretación magnífica, en serio, si algo destaco es a este buen hombre. Vuelvo a repetir que la historia no es nada del otro mundo (incluso puede pecar de lacrimógena) pero las actuaciones y la sencillez realista de Frears hace de ella una película notable.
Es al final de la película cuando nos encontramos una escena románticamente cruel pero extremadamente sincera, con un Ejiofor que expresa sus sentimientos ante una Tautou que refleja con sus ojos y su expresión la rotura que está sufriendo su corazón.

No pasará a la historia del cine, ni tan siquiera será recordada como una de las mejores películas de su década, pero no por falta de méritos. Es habitual que haya pequeñas joyas que pasen desapercibidas delante de nosotros, y ésta es una de ellas.

Beirut

Un cíngaro nacido en Nuevo México





Zach Condon me deslumbró hace un año con un disco que cayó en mis manos por una casualidad de la vida. Siempre me ha hipnotizado la música de fanfarria del este europeo, con sus trompetas, sus acordeones, sus violines...a la vez que he respetado la música tradicional de la mayoría de países europeos por su alta carga sentimental implícita.

No voy a negar que no apostaba ni un duro por un disco de música europea realizada por un estadounidense, aunque que éste hubiera viajado por toda Europa y se hubiese prendado de sus músicas hacía que empatizara con él.



Ésta era la portada de su primer disco, editado en el año 2006, y llamado Gulag Orkestar. La base es básicamente las músicas balcánicas, mezcladas en algun momento con algun elemento pop, por denominarlo de alguna manera. Encontramos también algun destello mediterráneo popular (entre italiano y griego) gracias al uso de la mandolina. Y lo que acabó de redondear el gustazo del disco fue encontrar esa versión personal de la canción Les Jours tristes del bretón Yann Tiersen.
Condon ejecuta perfectamente las pistas, destilando esa triteza optimista a lo largo de todo el disco consiguiendo una sensación de alegría contenida tras escucharlo.



Hace apenas un mes que Condon ha sacado al mercado su segundo disco, The Flying Club Cup, tras un par de EP's que no eran más que un adelanto, o más bien unos fragmentos transitorios hacia este segundo álbum.
Sin olvidar esas raíces del este europeo que le llevaron a la gloria en su primer disco, Condon ha dejado de un lado el mediterráneo europeo y se ha interesado por la nouvelle chanson francesa, los ritmos orientales y alguna sintonía árabe.
No ha conseguido un disco triste y optimista, no. Esta vez ha logrado unas canciones alegremente sobrias, como si se tratase de la felicidad inglesa, radiante pero sin querer demostrar públicamente esa alegría, por pudor.
Temas como Nantes y Un dernier verre, éste último es un habilidoso ejercicio digno de un genio de la orfebrería, destacan sobre el resto por el mero hecho de poder representar el espíritu de la totalidad del disco.


La Soledad del corredor de fondo (The Loneliness of the Long Distance Runner), de Tony Richardson

con Tom Courtenay, Michael Redgrave, James Bolam, Avis Bunnage, Alec McCowen, James Fox, Joe Robinson, Julia Foster, Frank Finlay, John Thaw

Reino Unido, 1962

Adaptación del cuento homónimo de Alan Sillitoe. Colin Smith es un joven de clase obrera que vive en los alrededores de Nottingham. Un día, comete un robo en una panadería y es enviado a un reformatorio, donde cumplirá condena. Una vez allí, empieza a correr y, gracias a sus cualidades como corredor de fondo, va ganando puestos en la institución penitenciaria. Durante sus entrenamientos, piensa en su vida anterior y empieza a ver que la situación actual en la que se encuentra es privilegiada.




Tony Richardson, uno de los principales representantes del Free Cinema hace un film temáticamente ejemplificante del movimiento, los protagonistas son obreros contra el sistema, acercando el cine a las clases más populares. Personajes bastante estereotipados, cierto, pero los ingleses con tendencias muy teatrales, tienen a menudo poca sutileza en crear ambigüedades en los personajes. La película critica al estado, al poder de la televisión, a la criminalización clasista de una manera elocuente, pese a que al final, en un intento de autoremarcarse (o de explicárselo a aquellos que no lo han entendido a lo largo del metraje) se repite con pequeños flashbacks mientras el protagonista disputa la carrera final.
Se critica desde la clase baja, pero incluye críticas desde el mismo poder como las del director del centro, el psicólogo...bastante escépticos. Muy buena película, excepto por ese final masticado que puede resultar incómodo. Gran interpretación la de Tom Courtenay.

La película acerca al espectador desde su inicio al mundo obrero, desde su forma de vida, sus relaciones sentimentales, sus pensamientos, sus formas de ocio...haciendo un ejercicio retratista casi documental de una realidad de esa época.

Free Cinema: movimiento cinematográfico de origen inglés que rompió con un cine demasiado "clásico, artificioso y teatral" que se realizaba por la islas británicas durante esa época. Un intento, conseguido, de transliteración del movimiento Neorrealista italiano al Reino Unido de mitad de siglo XX.




Vivir su vida (Vivre sa vie), de Jean-Luc Godard

con Anna Karina, Sady Rebbot, André S. Labarthe, Guylaine Schlumberger, Gérard Hoffman, Monique Messine

Francia, 1962

Una joven de provincias se ve obligada a ejercer la prostitución en París.




Metáfora de lo fácil que es caer en un camino erróneo, o socialmente mal visto, pero a la vez lo fácil que es cambiar de vida y hacer aquello que realmente te viene en gana para conseguir tus objetivos y necesidades. Vivir de sueños continuamente te puede alejar de la realidad, pero a veces no vivirlos también puede acabar alejándote de ella. Cada uno es dueño de manejar su vida a su antojo.
Me encanta cómo está planteada la película con 12 trazos casi independientes que mantienen la estructura coherente y evolutiva pero en los cuales no hay ninguna referencia de continuidad el uno con el otro (las hay pero muy mínimas).
Godard continúa enamorado de la protagonista(que ya habiamos podido descubrir en El Soldadito (Le Petit soldat)) y nos deleita con escenas poéticamente adorables, aderezadas con esa belleza inocente de Ana Karina.