Beirut

Un cíngaro nacido en Nuevo México





Zach Condon me deslumbró hace un año con un disco que cayó en mis manos por una casualidad de la vida. Siempre me ha hipnotizado la música de fanfarria del este europeo, con sus trompetas, sus acordeones, sus violines...a la vez que he respetado la música tradicional de la mayoría de países europeos por su alta carga sentimental implícita.

No voy a negar que no apostaba ni un duro por un disco de música europea realizada por un estadounidense, aunque que éste hubiera viajado por toda Europa y se hubiese prendado de sus músicas hacía que empatizara con él.



Ésta era la portada de su primer disco, editado en el año 2006, y llamado Gulag Orkestar. La base es básicamente las músicas balcánicas, mezcladas en algun momento con algun elemento pop, por denominarlo de alguna manera. Encontramos también algun destello mediterráneo popular (entre italiano y griego) gracias al uso de la mandolina. Y lo que acabó de redondear el gustazo del disco fue encontrar esa versión personal de la canción Les Jours tristes del bretón Yann Tiersen.
Condon ejecuta perfectamente las pistas, destilando esa triteza optimista a lo largo de todo el disco consiguiendo una sensación de alegría contenida tras escucharlo.



Hace apenas un mes que Condon ha sacado al mercado su segundo disco, The Flying Club Cup, tras un par de EP's que no eran más que un adelanto, o más bien unos fragmentos transitorios hacia este segundo álbum.
Sin olvidar esas raíces del este europeo que le llevaron a la gloria en su primer disco, Condon ha dejado de un lado el mediterráneo europeo y se ha interesado por la nouvelle chanson francesa, los ritmos orientales y alguna sintonía árabe.
No ha conseguido un disco triste y optimista, no. Esta vez ha logrado unas canciones alegremente sobrias, como si se tratase de la felicidad inglesa, radiante pero sin querer demostrar públicamente esa alegría, por pudor.
Temas como Nantes y Un dernier verre, éste último es un habilidoso ejercicio digno de un genio de la orfebrería, destacan sobre el resto por el mero hecho de poder representar el espíritu de la totalidad del disco.


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