
La Fuente de la vida (The Fountain) es un film que se puede leer de diferentes maneras, como a la vez disfrutarla desde distintos puntos de vista.
La película narra tres historias semejantes en tres épocas muy alejadas una de la otra (Edad Media, actualidad y un futuro bastante lejano). En los tres fragmentos, los personajes son los mismos, Tomás, Tommy y Tom, en el papel perfectamente ejecutado por Hugh Jackman e Isabel, Izzy y un etéreo, en el personaje femenino dulcemente encarnado por Rachel Weisz.
Las tres historias van intercalándose en el desarrollo del film y pese a que su estilo, en un principio, parece dificultar su seguimiento (incluso Aronofsky parece darse cuenta al repetir más adelante tramos del inicio por si no nos había quedado claro) su continuidad alejada de cualquier lógica es bastante lineal dentro de lo que cabe.
En la primera historia nos encontramos con un caballero del Reino de España que va en busca del Árbol de la vida, que ofrece la eternidad, guiado por un párroco franciscano y tutelado bajo la reina Isabel de España. Una serie de mapas e interpretaciones les lleva a
La segunda historia nos sitúa en la vida de un médico que prueba una alternativa cura de tumores y la de su esposa enferma de cáncer. Jackman experimenta con un compuesto hecho a raíz de un árbol sudamericano que a la larga resulta ser milagroso curando y eliminando el tumor cerebral de un mono. Este hecho le hace albergar alguna esperanza en sanar a su esposa, una mujer que escribe un libro basándose y argumentando las creencias del personaje medieval de la primera historia. La primera historia se puede considerar como una metahistoria de esta segunda, aun siendo independiente y parece ser una excusa para algo que ampliaré más adelante. En esta historia vemos el amor que hay en la idílica pareja y la entereza que demuestra Rachel Weisz hasta su muerte, ya que son unas creencias mayas relatadas en su libro las que hacen ver una vida más allá de la muerte. Antes de morir, ella le regala a Tom una pluma con la cual deberá acabar el libro, pero con el que finalmente él se tatúa su anillo de boda tras haberlo perdido con anterioridad.
La tercera historia, en un extraño futuro, vemos a un personaje cercano a la filosofía zen cultivando y mimando un árbol que su tronco le ofrece la vida eterna. Mediante apariciones espontáneas recuerda a su amada.
Simbolismo:
Árbol: En las tres historias aparece la figura del árbol. En la primera es la finalidad del viaje, en la segunda es el fin de la vida terrenal e inicio de la nueva vida (el castaño que deposita en la tumba de Izzy) y en la tercera es el fin, ya que el árbol acaba muriendo.
En las tres va relacionada con la vida, la primera “cura” la vida y salva del peligro de morir por los Inquisidores (para eso lo quiere la reina), en la segunda el árbol es el inicio de la vida más allá de la muerte, la vida eterna y en la tercera historia es el fin de la leyenda…la vida eterna no es, paradójicamente, eterna. Como dice Weisz en la película, la vida está en la nebulosa de la muerte de una estrella, pero cuando esta nebulosa desaparece, también desaparece la vida.
Anillo: en la primera historia es el nexo de unión y promesa entre Tomás y la reina. En la segunda es un símbolo de recuerdo para Tom y cuando ella muere se lo tatúa ya que lo había perdido. En la tercera vemos que el anillo tatuado se mantiene y que los tatuajes han ido a más, tatuándose anillos alrededor del brazo izquierdo que a la vez recuerdan los años de los árboles reflejados en su corteza.
Entiendo la historia como un repaso a la influencia que ha tenido, tiene y tendrá la existencia del más allá. La necesidad que tiene el hombre de ser eterno es algo que ha movido, mueve y moverá al ser humano durante su existencia. De ahí que las tres historias hablen de la vida después de la muerte y de la búsqueda de ello (ya sea en forma de árbol, ya sea en forma de operación quirúrgica, ya sea masticando corteza de árbol).
Posiblemente la historia actual sea la más prudente, pero pienso que intencionadamente ya que una exageración nos hubiese alejado de una perspectiva real y el exceso de caricatura no nos permitiría comparar con las otras dos, mucho más acentuadas.
Las dos historias (pasado y futuro) son el refuerzo argumental de la historia actual. Aronofsky las usa para explicar la raíz y el porqué de los argumentos que tienen los personajes de la historia principal pero usa narraciones alejadas de cualquier convención estilística y narrativa.
Mi única duda se basa en la posición del director hacia la idea de la película. Crítica una tradición como es la existencia de una vida eterna y la desesperanza de los humanos en buscarla sea como sea, o lo que hace es relatar el sino del hombre que es no aceptar su muerte?
Estéticamente es una película muy cuidada excepto en la tercera historia que peca de “efectismo zen” y muchas veces cae en el ridículo. Las dos primeras historias tienen un alto grado de belleza visual y un detallismo fotográfico impecable que resulta excedido por la tercera.
Resumiendo, una película que parece abarcar más de lo que abarca realmente, que su estética puede pecar de pretenciosa y pedante (este exceso se encuentra en la tercera historia únicamente) pero que realmente sólo nubla una sencilla historia de amor explicada a tres niveles temporales diferentes y con algún toque metafísico nada sesudo excesivamente.
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